
Preguntas frecuentes al vaciar un piso en La Seu
Casi todas las conversaciones que empiezan en La Seu d’Urgell arrancan por la misma pregunta, y no es cuánto cuesta: es cuánto se tarda. Detrás suele haber una fecha de notaría, un comprador esperando llaves o un contrato de alquiler que vence.
Debajo van las respuestas que damos a diario a las familias del Alt Urgell, con cifras y con el criterio con el que medimos cada casa: cuántas jornadas ocupa un vaciado aquí, qué cuesta una casa antigua del casco, en qué consiste exactamente el trabajo, cómo se calcula la cifra, qué ocurre si aparece algo imprevisto y cómo se resuelve una cuesta de Castellciutat. El detalle está en servicios.
¿Cuánto se tarda en vaciar un piso en La Seu d’Urgell?
Un piso de bloque de dos o tres habitaciones en Sant Ot o el Poble Sec, con ascensor y sitio para aparcar delante, se vacía en una jornada completa, de primera hora a media tarde.
Una casa del Barri Antic de tres alturas y desván, con escalera de piedra y el camión esperando fuera del porche, suele pedir dos jornadas seguidas. Y una vivienda llena hasta el techo, o con borda y leñera anexas, puede irse a tres.
Esa cifra no la damos a ojo: sale de la visita de medición y va escrita en la oferta junto al importe, con el día de entrada y la hora prevista de entrega de llaves. Si tienes firma en notaría, dinos la fecha en el primer mensaje y organizamos el trabajo alrededor de ella.
¿Cuánto cuesta vaciar una casa antigua del casco de La Seu?
Una casa antigua del Barri Antic se mueve, por lo que medimos habitualmente, entre unos 900 y unos 2.200 euros según las alturas, el volumen y lo que pese la escalera.
La horquilla es amplia porque en el casco cambian tres cosas a la vez: cada planta a pie de peldaño suma horas de bajada a hombros, el camión aguarda fuera de los soportales y cada pieza recorre el porche a mano, y estas casas suelen guardar mucho mobiliario macizo, leña, aperos y años de trastero.
Lo aprovechable resta: el mueble en buen estado, la chatarra y el metal tienen salida y se descuentan del total. Por eso la cifra se cierra después de medir, y una vez firmada se mantiene.
¿En qué consiste un vaciado de piso de principio a fin?
Es dejar una vivienda completamente libre de contenido y barrida, lista para venderse, alquilarse o entrar en reforma. Incluye sacar todo lo que hay dentro —mobiliario, electrodomésticos, ropa, menaje, libros, enseres— y también lo que guardan los anexos, que en La Seu suele ser bastante: altillo, trastero, garaje, leñera y a veces una borda detrás.
Se distingue de una mudanza por el destino: aquí cada cosa toma su propio camino según lo que sea.
Lo que conserva uso se aparta para reventa o para entidades de reutilización, el metal, la madera, el textil y los aparatos eléctricos se separan en origen y viajan a gestor autorizado con justificante, y el resto entra en la planta comarcal por peso. Al final se barre y se hacen fotos de entrega.
¿Cuánto se cobra por un vaciado de piso y cómo se calcula la cifra?
La cifra se compone de tres partidas y las enseñamos separadas en la oferta. Las horas de equipo, que dependen sobre todo de las alturas y de la escalera. Los viajes de vehículo hasta la planta comarcal, que dependen del volumen en metros cúbicos.
Y los kilos que se pagan por peso más las partidas de gestión específica, como los electrodomésticos con gas de refrigeración o los restos de obra. De la suma se descuenta lo aprovechable. En la práctica, un piso pequeño con ascensor arranca en torno a los 500 euros y una casa grande de varias plantas puede superar los 2.000.
Por teléfono damos siempre una horquilla; la cifra firme llega después de medir la vivienda con metro y cuaderno.
¿El importe puede moverse con el equipo ya dentro de casa?
El importe firmado se mantiene tal cual mientras el trabajo se corresponda con lo que se midió, y en la inmensa mayoría de los encargos así termina.
Cuando aparece algo que la medición no recogía —un desván lleno hasta las tejas al que solo se llega con escalera de mano, un depósito de gasoil todavía con producto, una borda anexa que nadie mencionó—, paramos, lo fotografiamos y te lo enseñamos antes de tocarlo.
Te decimos cuántas horas añade y cuánto supone, y decides tú si entra en el encargo o se queda como está. El importe solo cambia con tu conformidad por escrito, y mientras no llegue sigue vigente el que ya tenías. Lo mismo vale para la fecha.
¿Cómo se vacía una casa de Castellciutat, con la calle en cuesta?
Con una furgoneta pequeña haciendo lanzadera y el camión aparcado donde la calle lo permite.
En Castellciutat y en los tramos más empinados del casco el vehículo grande no llega hasta el portal, así que la carga se baja a la furgoneta, esta sube y baja las veces que hagan falta y el trasvase se hace en el punto de espera.
Es un trabajo perfectamente rodado y lo hacemos a menudo; lo que cambia respecto a un bloque de Sant Ot es el número de horas, y eso se cuenta en la visita de medición y aparece en la oferta como una partida más.
Así la cuesta se paga una vez y a la vista, y no como una sorpresa a media jornada.
¿Qué pasa si los herederos viven en Barcelona o en Andorra?
Es la situación más habitual en la comarca y está resuelta. Para la visita de medición basta con que alguien con llave nos abra: un familiar, un vecino, quien administra la finca o el agente inmobiliario que enseña la casa.
El documento con el importe y la fecha se envía por correo a todos los herederos a la vez, para que lo lean y lo comenten sin que nadie tenga que viajar. El día del vaciado repetimos el esquema: alguien abre al empezar y recoge las llaves al terminar, o las gestionamos con quien tú digas.
Al acabar mandamos las fotografías de la vivienda ya barrida, y las cajas con documentos y objetos personales se entregan a la persona que la familia designe.
¿Dónde acaban la ropa, las escrituras y los álbumes de la casa?
Se apartan antes que nada, y ese es el primer encargo del equipo al entrar. Escrituras, cartas, álbumes, joyas, medallas, documentación y cualquier objeto con valor sentimental van a cajas identificadas que se entregan en mano a la familia. La ropa en buen estado se deriva a reutilización textil.
Si nos das una lista de lo que buscas —un título de propiedad, una libreta, una fotografía concreta, una pieza de joyería—, revisamos habitación por habitación mientras se vacía y te avisamos en cuanto aparece.
En una casa que lleva años cerrada suelen salir cosas que la familia daba por perdidas, y por eso nada personal sale por la puerta sin que alguien lo haya visto.
¿Podéis vaciar también la borda o el paller además de la casa?
Sí, y conviene decirlo en el primer mensaje para que entren en la misma medición y en la misma cifra. Muchas viviendas del Alt Urgell conservan detrás una borda, un paller, una cuadra o una leñera con aperos, madera, herramienta vieja, muebles retirados y chatarra.
Todo eso se mide igual que la casa, con su volumen y su acceso propio, porque a veces el anexo tiene entrada por otra calle o pide vehículo distinto. Buena parte de lo que sale de ahí es metal y madera con salida, y eso descuenta del total.
Si la borda está en otro municipio del valle, también la incluimos: lo único que cambia es el número de viajes, y va contado en la oferta.
¿Hay algo en tu casa que aquí no salga?
Cada vivienda del valle guarda su particularidad: un desván al que solo se llega con escalera de mano, una borda anexa con aperos, una leñera compartida con el vecino o una comunidad con su propio horario para mover volumen. Cuéntanoslo y te decimos con franqueza cuántas horas añade y cómo aparece en la oferta. Escríbenos desde contacto y concertamos la visita de medición.
¿Tienes fecha de notaría? Cuadramos el plazo con ella
690 220 944